¿Admiración o envidia?

Por Christian Villar Bello

Chrisitan
Christian Villar Bello

¿Admiración o envidia? Esa es la gran pregunta que todos nos haríamos en diferentes aspectos de nuestra vida cotidiana. Antes de empezar a entrar en materia vamos a definir de manera sencilla ambos términos: la admiración es un estado de ánimo por el cual, algo nos fascina tanto que apreciamos a la persona que lo hace, cuyo motivo se debe a que tenemos cierta estima por lo que hace y posiblemente nos gustaría poder ser igual de virtuoso.

Por otro lado, en la envidia, la gente la utiliza a veces como un concepto diferente pero en el fondo es lo mismo, aunque con una clara diferencia, esa diferencia no es otra que por el simple hecho de que la otra persona sea capaz de hacer algo que nosotros no podemos, ya lo percibimos con malos ojos. Autoengañamos a nuestro cerebro para hablar mal de esa persona y tener un motivo para detestarla.

Pero nuestro subconsciente no es tonto, forma parte de nuestra conciencia y sobre todo, del sentido común. Sabe de sobra que por mucho que digamos en el fondo de nuestros pensamientos, consideramos que “el virtuoso” lo hace bien y al no estar a la altura, tenemos un complejo de inferioridad que provoca sentirnos peor con nosotros mismos (cosa que no debería producirse) y para equilibrar la situación, intentamos bajar a los demás del pedestal para estar a la altura de las circunstancias.

Existen ocasiones en las que algo sale mal y nadie está ahí para ayudar al prójimo y sin embargo, cuando sale bien normalmente se recibe todo el apoyo del mundo o quizás no, porque hay veces que no solo no se recibe el apoyo necesario, sino que se intenta hundir emocionalmente a esa persona por…¿envidia? Puede ser…. Puede ser que sí o que no, pero el grave problema no está en tener envidia del prójimo, sino en no saber manejar los impulsos ni las situaciones.

Así pues, en esta vida hay que saber ganar y saber perder. Ahora diré esto en primera persona: yo por ejemplo a pesar de reconocerme a mí mismo que ciertas cosas las hago bien, también debo ser consciente de que hay otras que además de hacerlas mal, hay gente que las hace mejor que yo. A mí eso me da mucha envidia a veces, pero mi envidia se convierte en admiración hacia esa persona y sin plagiar la personalidad de nadie, se debe intentar aprender de ello cada día un poco más, en lugar de poner en evidencia a esa persona por una simple impotencia.

Yo pienso que “la impotencia nace de la prepotencia” y del mismo ego que supuestamente nos obliga diariamente a estar por encima de los demás y consentir que la deplorable vanidad eche por tierra los valores entre las personas. Por ello, a mi no me tiembla el pulso a la hora de reconocer que algo me da envidia, evidentemente, los pensamientos hay que reconocérselos, al menos a uno mismo sí (a nosotros sí que no nos podemos engañar jamás). Pero hay que tener en cuenta otro aspecto importante, si una persona ha conseguido objetivos que nosotros no hay que pensar que las apariencias pueden engañarnos a veces, como si de un espectáculo ilusionista se tratara.

También hay que pensar que metas que no hayamos alcanzado no son metas imposibles. Arsitóteles, en la teoría de acto y potencia diría algo así como esto: el acto es una cualidad de algo que no es pero puede llegar a serlo. La potencia es en lo que ya se ha convertido. Ejemplo: nuestro objetivo es en acto lo que nuestra recompensa será en potencia. Es decir, no lo hemos obtenido POR AHORA, pero lo podemos conseguir.

Y mientras que pensemos en nosotros mismos, no estaremos tan atentos por la vida de los demás o por fastidiar a alguien por el simple hecho de tenerle envidia. ¡Ah!, muy importante, no hay por qué tener una envidia que no sea sana. En algunos casos, si alguien tiene mucho dinero será porque ha trabajado mucho y duro. Es muy fácil tener envidia, pero el trabajo está ahí para todo el que lo quiera, eso es así.

Así, por favor, tener una envidia un poco más sana y en algunos aspectos ni siquiera deberíamos tenerla, porque en lugar de compararnos si somos mejores o peores que otros, pensemos que somos diferentes y eso es lo que nos hace especiales en esta humanidad, ¡QUE SOMOS ÚNICOS!

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