La COP22 deja para 2018 las acciones contra el cambio climático

Como ya contábamos en este artículo, hace tan solo unas semanas llegaba la COP22. De nuevo el medio ambiente se colocaba en la agenda política y mediática, en una nueva cumbre internacional sobre el clima que sucedía a la, ya marcada como histórica, Cumbre de París, donde se pactaron nuevos acuerdos a nivel mundial que debían dejar muy atrás el fracaso que supuso el Protocolo de Kyoto desde finales del siglo pasado hasta estas fechas. De esta manera, durante estos días han vuelto a juntarse los líderes mundiales -algunos, simplemente de facto- para dotar a los acuerdos parisinos de una materia, así como seguir luchando por la contribución de un futuro alejado de emisiones contaminantes.

Si bien es cierto que esta nueva COP no ha causado tanto revuelo mediático como la anterior, en esta ocasión se han realizado diferentes conferencias que han dejado un titular indiscutible: los gobiernos aplazan las acciones al próximo 2018. De esto se pueden hacer muchas lecturas, pero la propia organización aclara que esto se ha decidido así para “completar las normas de aplicación del Acuerdo de París con el fin de asegurar la confianza, la cooperación y su éxito en años y décadas venideros”. Toca recordar también que la propia organización había definido esta nueva Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático como “la COP de la acción”.

“Debe ser la reunión de la acción para llevar a cabo las diferentes prioridades recogidas en el Acuerdo de París, incluidas las relativas a la adaptación, la transparencia, la transferencia de tecnología, la atenuación, la creación de capacidad, las pérdidas y los daños”, según señala la organización como el principal reto. El pasado viernes, la Conferencia de las Partes firmó la “Proclamación de Marrakech”, que recoge el compromiso de los países a idear acciones para implementar antes del horizonte 2020. Es decir, el Acuerdo de París, ratificado, puesto ya en vigor, está ahí, pero los países ya tienen que ponerse con las medidas para alcanzar los objetivos. Con esto parece que el problema del cambio climático viene de antes de ayer.

Una amarga “consolidación”

Salaheddine Mezouar durante la COP22. Fuente: Agencia EFE
Salaheddine Mezouar durante la COP22. Fuente: Agencia EFE

En Marrakech se han firmado nuevos compromisos que se suman a los alcanzados en París, pero la acción, que supone otro paso, todavía no acaba de llegar. Con la eliminación de las emisiones contaminantes como meta fundamental, así como la implantación de nuevos modelos energéticos y económicos, tendremos que esperar y comprobar que los gobiernos -por lo menos el nuestro- cumplen con su palabra. Salaheddine Mezouar, presidente de la Conferencia celebrada en el país marroquí, expresó que “nuestra visión ha quedado consolidada en los resultados de estos últimos quince días y estamos trabajando para realizar progresos concretos y acciones revolucionarias desde ahora hasta el final de 2017”, año que tiene que ser “de los proyectos a gran escala, de la movilización de financiación, y del acceso a los fondos financieros que serán necesarios para la adaptación” (aunque algunos ya creíamos que esto se comenzaría a hablar este año).

Según expresa Ecologistas en acción, la COP22 ha hecho oídos sordos de la “urgencia del cambio climático”, ya que no han conseguido un consenso ni unos avances “útiles”. De esta manera, han planteado la necesidad de concretar varios instrumentos de acción, como la financiación del Fondo Verde, o la eliminación de los mecanismos de compensación que “se han seguido desarrollando”. Ante estas denuncias y otras demandas anteriores, también compartidas por otros organismos, colectivos y plataformas internacionales, durante la celebración de la cumbre oficial, se desarrolló una paralela, llevada a cabo en la Univ. Cadi Ayyad de la misma ciudad, donde se presentó finalmente la Declaración de Marrakech [por el cambio climático].

En esta lucha por la “justicia climática”, respaldada por la declaración alternativa a la Proclamación de Marrakech y a la que se han suscrito decenas de redes de acción y cambio de todo el mundo (solo Ecologistas en Acción por parte de España), se proponen luchar por la transformación de los modelos energéticos, así como por derechos fundamentales y por el “empoderamiento de toda la gente”.

Queda evidencia, por lo tanto, de la profunda brecha que existe, y con amplios horizontes, a la hora de plantear las medidas para frenar el calentamiento global, un problema que llevamos viviendo desde hace años, y seguimos viendo sus efectos sobre nuestro planeta. Un calentamiento que seguirá en aumento, propiciando un mayor cambio climático -a peor, claro-, mientras los actores internacionales que se reúnen año tras año tras la gran bandera azul de las Naciones Unidas, siguen sin bajar los pies a la tierra.

La reducción de estos efectos seguirá siendo un tanto utópica, en cierto modo, al menos, hasta 2018.

Autor: José Verdugo

Comencé mis experiencias pseudo-periodísticas con 14 años, cuando realizamos 'Carrusel Miguelete', un programa televisivo que emitímos vía Streaming, de ámbito deportivo. Continué más tarde entrando en 'La Azotea', programa radiofónico, durante 2013. Soy estudiante de Periodismo en la Universidad de Castilla La Mancha (Facultad de Cuenca). Me interesan los temas políticos, económicos, sociales, culturales e históricos, los cuales trataré de esbozar en este espacio.

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