En busca de ideas para otra economía y otra sociedad

Supongo que os sonará de sobra aquello de que estamos en crisis, que el capitalismo produce muchísimas desigualdades sociales y deterioros mediambientales y que vivimos en un sistema económico que fomenta los valores del individualismo, la competencia y la rivalidad, y que nos lleva a valorar lo material sobre los sentimientos y las ideas. No creo que a estas alturas de la crisis os haya dicho nada nuevo. Sobre todo cuando ya andaba Quevedo hablando de la perversión del dinero en el siglo XVII con su Poderoso Caballero.
 No, no os digo nada nuevo ni nada bueno. Esto genera mucho hastío y seguir fomentando este discurso nos puede hacer creer que es imposible cambiar todos los males de este mundo. Por eso, hoy os quiero hablar desde una óptica más positivista. Sin dejar los males de este mundo hoy os quiero hablar sobre iniciativas y propuestas en el plano económico que intentan dar soluciones practicables a los problemas generados por el sistema económico actual.

El ITF, un freno a la especulación financiera.

Os soy sincero. Yo no sé explicar qué es la especulación. No la entiendo aunque conozco la definición teórica. Especular es compar un bien (ya sea físico o abstracto) y revenderlo después a un precio más alto que el original para obtener un beneficio. Lo entiendo desde un punto de vista abstracto pero no sabría aplicarlo. No la concibo. Luego tenemos otra especulación que tiene que ver con los rumores, que consiste en difundir divagaciones y conjeturas sobre un hecho o sus causas que no tienen nada que ver con lo realmente acontecido. Sea lo que sea, creo que Jordi Evolé  y Josef Ajram os pueden ayudar a comprenderla mejor que yo.

En fin, espero que os haya ayudado a tenerlo más claro. Yo la verdad es que sigo viéndola muy rara. ¿Cómo voy a vender algo que no tengo? En fin…
Este tipo de movimientos financieros ha sido muy frecuente a lo largo del siglo XX. El afán excesivo de lucro es una de las principales causas de las frecuentes crisis del capitalismo. Para responder ante ella, desde el final de la II Guerra Mundial, diferentes economistas han aportado ideas para solucionar este problema y en la actualidad, se ha llegado a convertir en una petición muy popular. Os hablo del Impuesto sobre las Transacciones Financieras, ITF.
John Maynard Keyness, el economista famoso por apoyar la intervención del Estado para regular el mercado (Teoría General sobre el Empleo, el interés y el capital), ya empezó a plantear que era necesario reducir la excesiva liquidez de la que disponían los mercados con un impuesto sobre las transacciones financieras. Más tarde, en 1972 tras abandonar el patrón oro sobre el dólar, el economista americano James Tobin propuso un impuesto mundial sobre las transacciones financieras con el objetivo de disuadir a los especuladores. Caería en el olvido esta Tasa Tobin, sobre todo en los ochenta con Thatcher y Reagan protagonizando la gestión de la economía mundial. 
Tras diversas crisis económicas, gente de todo el mundo empieza a organizarse para que se imponga la Tasa Tobin y detener la especulación, devolviendo a los estados la soberanía económica. Una de las organizaciones mundiales que desde 1997 ha protagonizado esta lucha es ATTAC, la Asociación por la Tasación de las Trasnsacciones financieras y la Acción Ciudadana.
Este video os explicará de forma más pedagógica en qué consiste el ITF y este dossier contiene una propuesta de ATTAC a diferentes gobiernos del ámbito estatal español para implantarlo.
Bancas éticas: Replantearse el papel de los prestadores de capital

Ya hemos visto que las entidades financieras tienen una gran responsabilidad para que exista la especulación masiva en los mercados financieros. Al parecer, no es en lo único en lo que tienen parte de responsabilidad.
Antes os he dicho que me cuesta entender el mecanismo de la especulación. Hasta hace poco me ha costado entender el mecanismo de los bancos (y no hablemos ya del propio dinero). El dinero nació como herramienta que daba un valor a lo que hacíamos y a lo que teníamos. Si queremos un determinado bien, tenemos que entregar a cambio una cantidad de dinero que represente el esfuerzo que ha costado realizarlo. Si vamos a realizar un trabajo, debemos ser recompensados con una cantidad de dinero que simbolice el esfuerzo de nuestro trabajo.
Bien. Pues las entidades financieras (bancos y cajas de ahorro) nacieron como prestadores profesionales del dinero. Acordaban con la gente que iban a guardar su dinero para poder prestárselo a aquellos que lo necesitan. Así, el dinero no está acumulado, y su circulación permite la realización de las actividades económicas. (A mi me ha costado mucho concluir este razonamiento. ¿Cómo nació el dinero? y ¿Para qué sirve? ¿Os lo habíais preguntado antes? Si véis que me he equivocado en algo, por favor, decídmelo. Entre todos nos ayudamos para conseguir una mejor información y generar conocimiento).
Vale. Entendido lo anterior, lo lógico sería que los bancos y cajas prestaran el dinero para cosas útiles para la sociedad. Útiles en el sentido de que ayudan al bien común, a construir, y no a destruir, ¿no? 
No sé qué pensáis, pero a mi no me parece nada constructivo que algunos bancos presten su dinero para financiar a empresas armamentísticas cuyos clientes, seguramente, acabarán usando esas armas. Y estas herramientas no tienen otro fin que el de matar. En conflictos bélicos, en institutos, en pueblos, en ciudades, en barrios, en el campo… Muchísimos escenarios posibles en los que utilizar una herramienta destructiva. No se me ocurre ninguna utilidad buena para las armas. Puede que los misiles nos puedan ser útiles para destruir un asteroide que se acerque a la tierra, pero no sé si los fabricantes de misiles están pensando en eso cuando lo construyen.
Pues si los bancos tienen que prestar dinero para fines útiles, ¿por qué lo prestan para financiar asesinatos? Y no lo digo yo, visitad esta página web. Y esta también. Si esto es verdad, sería motivo para quitar mis ahorros de estas entidades. Puede que antes deba ir a preguntar a sus dirigentes y trabajadores sobre este asunto y contrastar esta información, a ver qué dicen. Por lo menos en sus anuncios de televisión no dicen nada de esto y tampoco he visto nada en sus páginas web.
Sin embargo, no todos los bancos privados parecen ser así (visto lo visto no se les puede quitar el ojo a ninguno, aunque respetamos la presunción de inocencia). En los últimos años han surgido varias entidades financieras que dicen tener un compromiso ético y que sólo prestan dinero a empresas comprometidas con el medio ambiente y el bien común. Es la llamada banca ética, cuyo nombre genera controversia por dos motivos: El primero es que su nombre implica que la tradicional no es ética, y el segundo es que esta definición sea objeto de crítica dentro del movimiento, ya que es difícil ser objetivo. (fuente: bancaetica.es).
Algunas de estas entidades financieras son Triodos Bank, de origen holandés y con vocación europea, cop57, y Fiare Banca Ética. En el siguiente documental podréis saber un poco más de ellas y de este movimiento de las finanzas éticas.
 

 
No obstante, hay muchas voces (y volvemos a ATTAC) que, aún aprobando lo que hacen estas bancas éticas, van más allá y piden una banca pública. Toni Gabaldón, miembro de ATTAC España, me dijo que «Triodos Bank no es una banca democrática, aunque trabaje con principios éticos». Además, me aseguró que este banco apoyó un proyecto de Repsol que se podría encuadrar en el llamado «capitalismo verde»: Acciones que hacen grandes empresas para limpiar su imagen ante la sociedad.
Desde ATTAC piden una Banca Pública, una Banca Democrática como la que se está construyendo en Austria de la mano de Cristian Felber, de quien hablaremos más tarde. Se trata de que el servicio prestar dinero de quien más tiene a quien menos tiene o lo precisa para un proyecto se realice bajo el amparo de una institución pública. Aquí podéis leer la propuesta de ATTAC para la Banca Pública.
La concepción de la economía desde el bien común y la solidaridad
 Las iniciativas del ITF, las bancas éticas y la banca pública son ejemplos de una concepción de la economía basada en valores de respeto al medio ambiente, la cooperación y la solidaridad. Concebir el sistema económico como la base sobre la que se tienen que desarrollar todos los aspectos de la vida. Entenderlo, no como una competición individualista, sino como una obra que se construye en conjunto.
Puede que escuchar eso de la cooperación pueda sonar a un rollo jippie y buenrollista pero que no tiene aplicación en la realidad. Pero viendo estas iniciativas, vemos que no es imposible hacer justicia y cambiar el mundo, como diría el famoso caballero Don Quijote.
Lo importante ahora es visualizar este tipo de iniciativas y empezar a practicarlas en nuestro pequeño jardín. En la provincia de Ciudad Real conozco a varios grupos de consumo y productores ecológicos que sí que están cambiando el mundo desde este pequeño lugar. Son iniciativas pequeñitas que parece que no tienen importancia pero que juntas construyen un sistema social, cultural y económico enfocado a conseguir el bien común. Estas iniciativas empiezan a surgir desde la necesidad, por eso en Europa ahora tienen más fuerza. Según algunas voces, en África y Latinoamérica llevan varias décadas construyendo iniciativas para el bien común, lidiando con las guerras y las desigualdades sociales.
Cristian Felber es profesor universitario en Viena y uno de los impulsores de la Banca Democrática en Austria. También es el autor de La economía del bien común, un ensayo que trata de recopilar todas estas ideas y darles forma compacta. ATTAC está desarrollando un documental basado en esta idea del profesor Felber.
 
 

¿Qué te parecen todas estas iniciativas?
¿Crees que ahora podemos cambiar el mundo?
¿Conoces otras iniciativas que ayudan a construir el bien común, incluso fuera del ámbito económico?
Gracias por compartir vuestras ideas y conocimientos en
La cueva del río

Autor: David SanRoA

Mi primera experiencia con el periodismo fue con la Revista Redacción del IES Campo de Caltrava. Después de eso, y del taller de radio de la Universidad Popular de Miguelturra no pude parar. Creé La cueva del río en 2010 con el objetivo de llegar a convertirla en un sueño hecho realidad. Aprendo esta profesión en la Facultad de Periodismo de Cuenca y en El CRisol de Ciudad Real. Tuve un romance con la música. Ahora somos muy buenos amigos.

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