Ante un cambio de paradigma energético

El cambio climático sugiere un debate que se regenera sobre la sostenibilidad del planeta en un futuro cada vez más próximo. Nos encontramos en un momento en el que ya conocemos muchos de los avances que se han llevado a cabo para frenar esta alteración climatológica, y muchos de ellos bien sabemos que se han empezado a llevar a cabo. Hace tan solo unos meses, se celebró en parís la 21ª Cumbre del Clima, a la que asistieron cerca de cuarenta y cinco mil asistentes y estuvieron presentes los dirigentes y altos cargos de un total de 195 países de todo el mundo. Allí, tras años de falta de pactos que se llevaran a la realidad, se llegó a un acuerdo ya proyectado, que en palabras del presidente de la COP21, Laurent Fabius, es “diferenciado, justo, duradero, dinámico, equilibrado y jurídicamente vinculante”. Recientemente, las Partes que participaron en el Acuerdo han ratificado dicho convenio multilateral en Nueva York, lo que se ha señalado como el punto de partida hacia la consecución no solo de la reducción de emisiones y el aumento de eficiencia energética, sino hacia un nuevo modelo y un paradigma totalmente distinto.

Objetivos necesarios, quizá demasiado tardíos.

Sin duda, las resoluciones que se plantearon en esta histórica Cumbre contra el cambio climático merecen gran importancia, por lo cual los países asistentes deben avanzar juntos hacia un objetivo común. En muchos de ellos ya se han llevado a cabo grandes medidas, y en otros, donde sigue reinando la economía del hidrocarburo, no tanto; pero ello no tilda de imposible la consecución de unos objetivos más que necesarios si se quiere poner remedio a lo que cada día, a pesar de que no nos demos cuenta, sigue azotando a nuestro planeta, y es ese calentamiento global que ya trae numerosas consecuencias en un buen número de puntos del planeta. Pero también debemos hablar de las consecuencias de ese acuerdo. Muchas entidades, compañías, así como partidos políticos y otras organizaciones no tardaron en criticar dicha Conferencia con carácter global, basándose en unos argumentos justificados y en una serie de promesas, convenios y acuerdos que han tardado en llegar. No podemos evitar pensar en las medidas que se han anunciado en años anteriores en países como España, al igual que no podemos olvidarnos de la persistencia -cada vez más frágil- de los combustibles fósiles.

Nuevos planes estratégicos
Es necesario reflexionar sobre los pilares que sostienen el modelo de vida actual y por ende, el modelo de consumo energético que se lleva a cabo en los diferentes países. Países como China, que ya hace varios años lanzó diversos proyectos centrados en aumentar la presencia de la energía nuclear en su territorio y sigue con un alto nivel de consumo de carbón en la actualidad, han decidido elaborar diferentes planes estratégicos para aumentar la presencia de las energías renovables. Sin ir más lejos, el gigante asiático ya plantea una red global que use nuevas tecnologías con inversiones millonarias para aportar su ayuda en esta lucha común contra un mayor calentamiento global. También en América Latina, en 2014 se produjo un incremento del 25% en la capacidad de energías renovables, y de 352GW instalados, el 11% ya provenía de energías ‘limpias’. El precio del petróleo también incide en este cambio de paradigma, dado que últimamente ha habido también una mutación en la tendencia del importe del petróleo debida a la disminución de la producción. Recientemente, el Banco Mundial ha dado a conocer el pronóstico que hace en cuanto al precio del barril en este año, el cual subirá hasta los 41 dólares.

En el caso de la Unión Europea, en 2013 los niveles de importación de energías primarias superó los 900 millones de TEP -toneladas equivalentes de petróleo-, aunque con una tendencia a la baja respecto a los años anteriores. En el caso de la tasa de dependencia, en 2013 se mantuvo el ratio del anterior año, aunque si ponemos la mirada en la década anterior, ha subido hasta cuatro puntos dicha relación en la importación, cuyos principales productos son los combustibles fósiles, así como el crudo y el gas natural.
eurostat
Fuente: Eurostat.

A pesar de estas cifras que denotan unos altos niveles de importación de recursos fósiles en la Unión Europea, desde hace varios años se han marcado varios objetivos desde los veintiocho países para “evitar los peligros del cambio climático”. Entre ellos, se han marcado varios plazos para el cumplimiento de estos requisitos, con la mirada puesta en la consecución de reducir las emisiones en 2050 hasta un 95% con respecto a 1990. Ya en la década pasada, la UE propuso disminuir las emisiones (2013-2020) en un 18%, aunque ahora ha aumentado el ratio y se ha propuesto llegar hasta el 20% en los próximos cuatro años, y hasta un 27% en la siguiente década. Entre estos objetivos también están el aumento de consumo de energía derivada de energías renovables, así como el incremento de la eficiencia energética.

Ello lleva consigo también una modificación de las políticas energéticas en el marco de la Unión, así como en los países miembros. Es importante recalcar que la Unión Europea no puede conseguir un objetivo si esa meta no se hace común y extensible a los Estados miembros, que deben tener en cuenta también este cambio de paradigma y aumentar su papel en la cooperación internacional en este sentido.

Ante este escenario mutante y los acuerdos que recientemente se han ratificado sobre la lucha común ante un cambio climático cada vez más latente, queda pensar en cuáles van a ser las medidas que se van a llevar a cabo en los diferentes países que han firmado el convenio. Hoy, debemos tener la mirada puesta en este cambio de paradigma y de modelo tanto de vida como económico que desatará la transición hacia las energías limpias, que cada vez son más reivindicadas y acabarán dejando a la industria de los recursos fósiles en un segundo plano. También hemos de tener la mirada fijada en las relaciones políticas entre las grandes potencias, que son clave en este aspecto. A pesar de que Estados Unidos y China parece que recientemente han acercado posturas en esta parte del tablero, tendremos que esperar al cambio en la Casa Blanca para ver cómo evolucionan estas posturas. La Unión Europea tampoco debería esperar a poner en marcha nuevas medidas y nuevas políticas en el marco energético, así como ampliar el consenso entre los países miembros. Europa puede ser líder en el amplio campo de la industria de las energías renovables y, como señalan muchos expertos, debe mover ficha cuanto antes.

Políticas energéticas en común
Poner freno al calentamiento global tiene una gran implicación geopolítica. El primer paso en firme ya se dio en París y ahora se ha firmado en Nueva York. Ahora toca analizar cómo se va a llevar a cabo ese tránsito hacia las energías limpias y cómo van a actuar los países importadores de petróleo ante esta deriva que sin duda acabará causandoles perjuicio. Cada vez es más importante asumir nuevas responsabilidades y no hemos de olvidar a cada una de las partes que juegan en este terreno. Se trata de un reto que cambiará el modo de vida en todo el mundo, así como las prácticas energéticas en todos los hogares, con un fin común que no ha llegado demasiado temprano y tiene unas perspectivas quizá demasiado lejanas, como ya se ha apuntado. Los países que recientemente han firmado este acuerdo deben avanzar de un modo unánime hacia la consecución de los objetivos que se han marcado. Las relaciones internacionales cambiarán en los próximos años, previsiblemente, debido a las permutaciones que se realicen en las políticas energéticas, que derivarán en nuevas relaciones, así como convenios.

Autor: José Verdugo

Comencé mis experiencias pseudo-periodísticas con 14 años, cuando realizamos 'Carrusel Miguelete', un programa televisivo que emitímos vía Streaming, de ámbito deportivo. Continué más tarde entrando en 'La Azotea', programa radiofónico, durante 2013. Soy estudiante de Periodismo en la Universidad de Castilla La Mancha (Facultad de Cuenca). Me interesan los temas políticos, económicos, sociales, culturales e históricos, los cuales trataré de esbozar en este espacio.

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